Byron Gálvez nació en 1941 en Mixquiahuala, estado de Hidalgo, y desde muy joven manifestó sus inquietudes artísticas. Su padre, que era comerciante y campesino, fue un apasionado de la literatura y, además, tocaba el violín en una banda de jazz. Así, el pintor creció en un ambiente ligado a las expresiones de la cultura de una manera natural.

A los 16 años decidió trasladarse a la Ciudad de México, teniendo un objetivo central: estudiar arte en la Academia de San Carlos. Ahí, entre 1958 y 1962 curso sus estudios superiores y tuvo como maestros, entre otros, al pintor peninsular Antonio Rodríguez Luna, al grabador Francisco Moreno Capdevila, a Luis Nishizawa, Santos Balmori y Antonio Ramírez. Se forjo, como puede verse, con una generación de maestros de primer nivel y esto lo motivo para seguir su vocación como artista plástico de manera constante y tenaz.

Entre 1962 y 1964 realizo estudios de postgrado, especializándose en pintura. Asimismo, fue miembro fundador del taller de escultura en metal de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 1964 montó su primera exposición individual y desde entonces ha realizado mas de 60 en los principales foros de México como el Palacio de las Bellas Artes y en diferentes ciudades de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. También colaboró en innumerables colectivas. Un hecho singular dentro de su trayectoria como artista plástico aconteció cuando, siendo muy joven, el famoso actor estadounidense Vincent Price adquirió todas las obras que conformaban su primera exposición individual. Para que la muestra se llevara a acabo, el pintor mostró su impresionante capacidad de trabajo y en una semana realizo 45 nuevas obras. Asombrado ante la producción de Byron Gálvez, Price lo calificó como “un Picasso mexicano”. Desde entonces ha obtenido mas de 15 premios y menciones honoríficas como reconocimiento a su vasta y diversa producción. Sobre Byron Gálvez el maestro Gerardo Estrada, que fuera director del Instituto Nacional de Bellas Artes, manifestó que la madurez de Gálvez le permitió profundizar en los rincones del espíritu, conquistando la libertad de explorar los diversos terrenos de la plástica sin instalarse definitivamente en ninguno de ellos. Así también, que en las obras de Gálvez se encuentra una desclumbrante policromía, tan intensa y variada como la tierra mexicana, que estalla ante los ojos de los espectadores en todos los rincones del mundo donde se han expuesto. Byron alguna vez dijo que todas las expresiones artísticas tienen su propio espacio para lucir y manifestarse con acierto "nadie puede vivir tranquilo con un Orozco en la sala de su casa, es una obra muy fuerte, con un contenido social intenso y de denuncia que encuentra su sitio adecuado en los murales de edificios públicos. La obra se complemente además con la sensibilidad del espectador. La obra maestra es quizá la que hace vibrar hasta al espectador más insensible".

A lo largo de su intensa carrera como artista plástico se realizaron programas especiales filmados para la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía. Para la formación plástica de Byron Gálvez ha sido fundamental el hecho de haber viajado en múltiples ocasiones al continente europeo, visitando los museos más importantes del viejo mundo, actividad que consideró como una experiencia formativa insoslayable en el crecimiento de un artista.

Su producción plástica, que abarca la escultura, el grabado, el dibujo y la pintura, forma parte de importantes colecciones privadas de México y el extranjero. Falleció en Octubre de 2009.

 

OBRA GRÁFICA

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© Eduardo Alberto Álvarez Sánchez